Somos un Movimiento Internacional dentro de la Iglesia Católica, en la búsqueda de Justicia e igualdad para mujeres y hombres en la inclusividad según la propuesta de Jesús de Nazaret

 

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Uy! Que palabra tan rara y extraña a la vista y  los oídos de mucha gente; “ecclesiología”, eso no se escucha sino en los seminarios y se lee en los tratados de teología. Pero, ¿qué quiere decir? ¿Por qué es importante que la conozcamos?

Dicen, que es una parte de la teología, que nos AYUDA a no borrar el desarrollo histórico de la Iglesia. Aclaremos un poco para no enredarnos. Esa palabra salió del griego ekklesia (ἐκκλησία), si la pasamos al latín, tenemos ecclesia. Así ya se nos va pareciendo a una palabra más conocida: IGLESIA!  Que quiere decir reunión de gente, asamblea. ¿Quiénes formamos la Iglesia? Todos los bautizados, mujeres y hombres. ¿Dónde nació la Iglesia? ¿No sabes? Te lo voy a contar. En casas de familia. En las casa de Febe, (Romanos 16:1-2), En casa de la pareja Priscila, Aquila;(Hechos 18), Junia, (Romanos 16:7) Lidia, (Romanos 16:14) sin ir muy lejos la mayoría son mujeres, que se nos menciona en las cartas  Apóstol Pablo y en Hechos de los Apóstoles. La Iglesia, nunca fue una ONG, nunca fue una institución, como tal, nació sin personería jurídica, es decir sin papeles, porque aquí lo que importaba e importa es nuestra relación con la Esencia Divina!

En el Evangelio de Mateo 16:13-19, Jesús nos habla muy claramente, cuando le dice a Pedro: “sobre esta piedra edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18). ¿Escuchamos bien? No es la Iglesia de Pedro, es la Iglesia de Jesús, y sin papeles legalista. Cada bautizado/a somos piedra para ir edificando la Iglesia de Jesús, como El, la quiere, a pesar de nuestras debilidades, igual que Pedro, quien  es un ser humano no perfecto.

Es absurdo pretender creer que Jesús a través de esta frase haya fundado una Iglesia, la Iglesia está en construcción continua, no está terminada, nos toca a nosotros fortalecerla y sostenerla, petrificando nuestra fe, para que no se pierda la propuesta eclesial de Jesús. Ser Iglesia, es ser servicio, no somos columnas de poder, piedras de poder, somos una Asamblea con derechos; voz y voto a fin de construir la Iglesia, según el Evangelio.

Aunque parezca extraño, es a partir de estos parámetros que hemos celebrado la Eucaristía, el Bautismo y el Matrimonio, con la Comunidad.

Nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía unas 60 personas, de diferentes denominaciones; anglicanos, testigos de Jehová y católicos eran; abuelos/as, padres de familia, hijos/as, nietos/as primos, tías/os, cuñados, para dar gracias a la Esencia Divina por la Vida de Samuel Esteban y por el Matrimonio de sus padres: Ana Valencia y Ramiro Franco.

Saludo de Bienvenida e inicio de la celebración Eucarística

Una vez realizadas las lecturas del día y la homilía compartida, procedimos al Rito Bautismal.

En la puerta de entrada, saludamos y damos la bienvenida al niño, padres y padrinos.

 

Padres y padrinos en el momento de signar en la frente a Samuel Esteban

 

Padres, padrinos y la Comunidad extienden sus manos en el momento del Bautismo

Compartimos el Ritual del Bautismo:  http://evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com/2014/07/03/rito-bautismal-participativo-e-inclusivo/

Ramiro y Ana después de haber intercambiado joyas, y haber dicho la formula del matrimonio , enciende su luz en al cirio Pascual. La comunidad extendiendo las manos, los aceptan y declaran marido y mujer acompañados de un estruendoso y emotivo aplauso.

Con la Comunidad consagramos, damos gracias y entregamos nuestros dones a la Esencia Divina de la Vida

Las abuelas sirviendo la Eucaristía. Han sido ellas, las que han sembrado y cultivado la fe, desde sus hogares, enseñando los valores cristianos.

Terminada la Eucaristía,la abuela Gladys madre del novio, nos preparó un delicioso almuerzo, para todos los invitados.Le ayudaron a servir las tias Ninfa, Cecilia y los muchachos.

 

Hemos dado luz verde y entendido que esa palabra que antes nos era rara y extraña: ecclesiología, nos la podemos apropiar e ir asumiendo, a fin de tener una mayor participación en nuestra Iglesia, en todos los sentidos. Los niños/as en el altar, los jóvenes haciendo las lecturas, todos consagrando, los ancianos/as, sirviendo la Eucaristía, aquellas personas de las que en nuestra familia y HOGARES nos han ido formando en la fe y en los valores cristianos, tal como sucedió en las primeras comunidades cristianas. Son ellas/os los que eligen a sus servidores como obispos/as y presbiteras/os, o diáconos/as, haciendo la ecclesiología en la dimensión de una Iglesia, abierta, e inclusiva, donde nadie se siente rechazado/a, discriminado o marginada/o. ¿Estaremos asistiendo al crecimiento de una  ecclesiología en la “pluriversalidad”?. La Iglesia tiene rostro de mujer, es esposa, es madre. Hombres y mujeres estamos invitados a servir en Ella.

“No hay Judío, ni Griego; no hay siervoni esclavo; no hay varón, ni hembra: porque todos/as ustedes son  uno en Cristo Jesús”:

Galatas 3:28

* Presbitera católica romana.

 

 

http://evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com/2014/07/02/celebrando-una-eucaristia-un-bautismo-y-un-matrimonio-en-la-dimension-de-la-eclesiologia-olga-lucia-alvarez-benjumea-arcwp/

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