Somos un Movimiento Internacional dentro de la Iglesia Católica, en la búsqueda de Justicia e igualdad para mujeres y hombres en la inclusividad según la propuesta de Jesús de Nazaret

Archivo para febrero, 2018

EL MINISTERIO SACERDOTAL SIN JUSTIFICACIÓN, NI REPAROS. Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCW*

 

El sacerdocio tanto en mujeres como hombres presenta una novedad, que no pasa de moda: el anuncio del Evangelio.

“El Espíritu del Señor esta sobre miporque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobresMe ha enviado para proclamar libertad a los cautivosy la recuperación de la vista a los ciegospara poner en libertad a los oprimidos” Lucas 4:18

Mujeres y hombres estamos llamados a anunciar la Buena Nueva. El anuncio del Evangelio no admite rechazo, exclusión, marginación alguna, contra ser  humano. El Evangelio anunciado honestamente, libera del miedo, dignifica a hijas e hijos de Dios, genera, misericordia, perdón, comprensión, escucha, estimulo, acogida, defensa y protección.

¿Cuál es la novedad? Mujeres y hombres estamos llamados a liberar el Evangelio, de la opresión del silencio, de la ignorancia, (darlo a conocer) tenemos que liberar la liberación, salvándole, para salvar, a los desplazados/as, emigrantes, refugiados/as. Rescatándole, para rescatar, al inocente y oprimido/a protegiéndole, para proteger, al amenazado/a, abusado/a.

Anunciar el Evangelio, no es para desquite, revancha o competencia, si esto sucediera, el ministerio sacerdotal pierde su sentido.

El ministerio sacerdotal, no es para entrar a debatir y atacar el matriarcado- patriarcal. Si nos quedáramos en esas discusiones, se estaría perdiendo la dimensión del Evangelio, tanto en su anuncio, como vivencia. Aprendamos de la metodología de Jesús:  “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Juan 8:1-7.  Tampoco no es para juzgar, criticar y despreciar al ser humano como tal y creernos lo máximo de la creación.  “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todo/as somos uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28.

El ministerio sacerdotal, no es para estar defendiendo, normas y leyes en asuntos que rayan en obsesión  (???), perdiéndose el interés en anunciar el Evangelio.

El ministerio sacerdotal, no se puede quedar en la denuncia del asesinato infame de Jesús. El ministerio sacerdotal anuncia el mensaje principal y válido del Evangelio: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana es también nuestra fe” ( 1 Cor 15, 14).

El ministerio sacerdotal, no es una bandera para protegernos o defendernos unos/as contra otras/os. Sería de nunca terminar la ley del talión : “Ojo por ojo, diente por diente” Mateo 5:38.

El ministerio sacerdotal, no pretende ahondar y distanciar más de lo que esta, la polarización entre mujeres y hombres y menos entre hijas e hijos de Dios. “…para que todos sean uno. Como Tú, oh Padre, estás en Mí y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú Me enviaste” Juan 17:21.

Mujeres y hombres en el ministerio sacerdotal, trabajamos unidos, en el rescate y liberación del Evangelio, según el mandato de Jesús:

” …y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de mí. De la misma manera tomó también el cáliz después de haber cenado, diciendo: Este cáliz  es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de mí. Porque todas las veces que coman este pan y beban este cáliz, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.…”
1 Cor. 24-25
El ministerio sacerdotal, ejercido por mujer o hombre, en el anuncio del Evangelio lleva un tinte fino y delicado, como es el servicio y  la inclusividad. Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Varón y varona los creó”. Génesis 1:27.  
Génesis 2:18 “Haré un poder [o fuerza] correspondiente al hombre” (1). Si aceptamos la traducción correctamente: ezer kenegdo, -como aparece en el texto-  no como ayuda, sino como “fuerza”, “poder”, se hace mas entendible la exclamación de Adán: “esta ahora si que es huesos de mis huesos, carne de mi carne, será llamada varona”; expresando la igualdad y semejanza (Génesis 2:23).
 *Presbitera católica romana.
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BIBLIOGRAFIA:
1) https://evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com/2018/02/02/estudio-de-palabras-ezer-kenegdo-genesis-218-hare-un-poder-o-fuerza-correspondiente-al-hombre/

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