Somos un Movimiento Internacional dentro de la Iglesia Católica, en la búsqueda de Justicia e igualdad para mujeres y hombres en la inclusividad según la propuesta de Jesús de Nazaret

“¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que usan ropas finas están en los palacios de los reyes.…” Mateo 11:7-8

Cada vez que hay ordenaciones o celebraciones Eucarísticas, me estremezco de solo pensar:  la gente que nos acompaña? “Qué han salido a ver?” ¿La repetición de la repetidera?

Será que no hay Comunidad? Será que el mensaje de Cristo, sigue “como voz en el desierto?” Para qué se “ordenan hombres y mujeres”, si Cristo nunca ordenó a nadie?

Qué sabe el pueblo del papel del obispo/a en la Iglesia? Acaso es una máquina para “hacer curas”, o a caso el jefe de personal que contrata mediante la “ordenación” nuevos empleados para atender o crear negocios?

Qué poco sabemos los unos de los otros. Solo sabemos que el miedo nos domina, el temor nos paraliza. Y el solo hecho de hacernos estas preguntas muchos/as quedamos molestos.

“Estoy cansado/a”, “Somos muy pocos/as”. Se nos olvidó: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” Mateo 11:28; y este otro: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ello”. Mateo 18:20.

Llamativos ornamentos, cuello clerical, anillo, que se vea, flores, procesión, cantos, liturgia, homilía, ritos, me suenan a apaga luces, que  sin sentido quieren apagar la luz del Espíritu, para seguir en las mismas…

Que es que estamos haciendo eco a la tradición y cultura judía que es de donde proviene el cristianismo. Falso! Que por eso nuestra liturgia católica romana se parece a la de otras religiones, que por eso se confunde, “tiene templos, ritos y clase sacerdotal”. Son católicos/as? Son anglicanos/as?, son luteranos/as, presbiterianos/as? ortodoxos/as? etc. En todas, ellas, hay la Santa Cena…

El mensaje de Cristo, quedo ahogado por tanto clericalismo, el incienso que intoxica y enceguece, desde el momento en que el cristianismo se constituyo en religión oficial de un gobierno imperialista, en el tiempo de Constantino, (Nicea 323) su mensaje de novedad, de rebelión, quedó escondido…

¿Para qué nos hemos ordenado? Si por muchos estudios académicos, de biblia y teología que tengamos, no hemos asumido su mensaje de AUTODONACIÓN. Aquel: “Esto es mi cuerpo (pan), esta es mi sangre (vino)”; “Hagan esto en memoria mía…”

¿Donde anunciar el mensaje de Jesús? No tengo un espacio, un lugar, un templo, no tengo comunidad. Jesús tampoco, tuvo templos, los/as primeros/as cristianos/as anunciaron su Evangelio en las casas. (Hechos 4:32)

Que cada ordenación, no sea una fiesta, es invitar a vivir el “SI”del compromiso del anunciar el Evangelio, como misioneras/os dentro de la Iglesia. Ese “SI” que nos mueve, emociona, y desafía, como nos lo comunica nuestra Santa Madre Laura en “El sí del alma”.

Me entrego, me doy, en el que sufre, violación y abuso sexual, en el que esta solo/a, abandonado/a, en que sufre la violencia e injusticia, en el desplazado/a, en el inmigrante, el marginado, despreciado por su color, orientación sexual, o por pensar distinto.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Javier Garrido: El don incomparable. Ed. Verbo Divino. 2018

*Presbitera católica romana.

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