Somos un Movimiento Internacional dentro de la Iglesia Católica, en la búsqueda de Justicia e igualdad para mujeres y hombres en la inclusividad según la propuesta de Jesús de Nazaret

HOMILIA ORDENACION AL PRESBITERADO BLANCA CECILIA SANTANA Y AL DIACONADO LUCERO ARIAS. MEDELLIN, OCTUBRE 18 DEL 2015. OLGA LUCIA ALVAREZ BENJUMEA. ARCWP

Buenos días para las/os presentes que nos acompañan a celebrar con la Iglesia Pueblo de Dios, que hoy se viste de gala, con ocasión de la ordenación histórica al presbiterado y al diaconado de dos hermanas y compañeras nuestras en la Asociación de Presbiteras Católicas Romanas: Blanca Cecilia Santana y Lucero Arias Manco.

Blanca Cecilia Santana (izquierda)  Lucero Arias (derecha)

                Blanca Cecilia Santana (izquierda) Lucero Arias (derecha)

Somos un Movimiento dentro de la Iglesia Católica, aunque la jerarquía no nos acepte, nuestras ordenaciones son válidas. En el 2002 en El Danubio, Alemania fueron ordenadas las primeras presbiteras, por un obispo en plena comunión con Roma. El nombre del obispo se guarda sigilosamente hasta nuestros días. Toda la documentación se encuentra notariada, sellada, esperando el momento oportuno, a fin de comprobar la sucesión apostólica que nos atañe. Sucesión Apostólica, no de poder, sino de servicio.

Blanca Cecilia y Lucero en la postración en el momento de las Letanias.

Blanca Cecilia y Lucero en la postración en el momento de las Letanias.

Nos encontramos en 10 países: Austria, Alemania, EE.UU. Francia, España,

Sud Africa, México, Colombia, Canadá, me queda pendiente un país del Oriente que ahora  se me escapa. Estamos realizando una desobediencia santa. Más de 215 mujeres en el mundo, estamos rompiendo una ley injusta, como es el Canon 1024, que de manera tajante dice: “solo los hombres bautizados, pueden ser ordenados”. Será que el agua con que se bautizan a los varones es diferente de la nuestra?

Unción de manos a la Presbitera Blanca Cecilia Santana

Unción de manos a la Presbitera Blanca Cecilia Santana

Paulo VI en 1976 encargó a la Comisión Bíblica, investigar sobre la ordenación de mujeres. Dicha Comisión, no encontró evidencias en las Escrituras, ni bíblicas, ni teológicas que impidan que las mujeres podamos ser presbíteras. Aquí el asunto milenario, es de carácter sociológico y cultural, rezagos vivos muy fuertes del patriarcado.

En este caso ¿de quien depende el cambio? Permítanme decirles, no depende del Papa, de la Curia, ni del Sínodo. Nosotros no estamos separados de la sociedad y la cultura, en la que vivimos. Si estamos inmersas en esta sociedad, y en esta cultura corrupta, injusta, inmoral, excluyente e inhumana. Somos esa sociedad y cultura. Somos parte de ella y su cambio depende de nosotros/as. Uds. Iglesia Pueblo de Dios y nosotras de hecho lo estamos haciendo, no será fácil, ni tan rápido como se quisiera.

Contamos con ejemplos y testimonios de mujeres y hombres que sufrieron por promover el cambio. En los nuestros y cercanos, tenemos a Gerardo Valencia Cano, (muerto en un sospechoso accidente de aviación, 21 de Enero 1972)  contamos con el Beato Monseñor Arnulfo Romero (asesinado el 24 de Marzo 1980).

Y en la Historia de la Mujer en la Iglesia, nos encontramos con dos religiosas muy valiosas, que después de haber sido excomulgadas, fueron beatificadas, canonizadas por Juan Pablo II y  Benedicto XVI, fueron ellas: la Madre Teodora Guérin (1798 – 1856) (francesa) y la Madre Mary Mackillop (1842-1909) (autraliana). La primera fue excomulgada, por atreverse a ir sola con sus monjas a abrir escuelas populares, pequeñas farmacias, para los colonos pobres, en Indiana, EE.UU. y la segunda, es la primera santa australiana, patrona de las víctimas de los abusos sexuales, por ser la primera en denunciar este tipo de abusos dentro de la Iglesia.

 

Ahora, entre nosotros contamos con una paisana muy querida que también sufrió muchas vicisitudes por lanzarse a ir sola con sus compañeras a abrir escuelas, llevando también medicinas y prestando primeros auxilios, a la vez que iban  realizando la obra misionera de la evangelización tanto entre indígenas como los afros: Santa Laura Montoya.

 

Otra, no menos cercana,  una francesa, a quien le debemos la educación, y la protección de ancianos, enfermos y jóvenes en nuestro país: la Beata Marie Poussepin. A quien, la jerarquía le retuvo por 40 años la aprobación de las Constituciones de la Congregación, por no tener intervención jerárquica varonil.

 

Aunque las dos últimas no fueron excomulgadas, si tenemos que decir que fueron maltratadas.

 

Cuando se rompen leyes y paradigmas, se asumen consecuencias.  Esta es nuestra invitación: venir a asumir el Evangelio en sororidad, creando lazos de hermandad, confianza, apoyo, entre mujeres y hombres para construir una sociedad, un mundo diferente. Tomando conciencia de lo que significa optar por el Reino y por el seguimiento de Jesús, ante los riesgos, rechazos y condenas que nos llegaran por atrevernos a vivir el servicio del Anuncio del Reino.

El lenguaje y gestos de Francisco, son puro Evangelio. Aprovechemos su desafío cuando nos habla de la inclusión. De él también queremos aprender de su valor y de su mansedumbre cuando pone el dedo en la llaga. No parece como Juez, sino como un amigo que nos impulsa para realizar la obra inmensa obra humana que nos encomienda, hacia el compromiso con los pobres y marginados.

Blanca Cecilia y Lucero a partir de hoy, reafirman nuevamente su compromiso bautismal a través de sus ministerios, como presbitera y diacona respectivamente. Ambas son líderes en las Comunidades de caracter ecuménico, en sus sitios de trabajo,(Popayán y Cañasgordas). Junto con sus compañeros cuentan con una pequeña parcela de tierra, en la que están aplicando técnicas agroecológicas, involucrando a las familias campesinas vecinas del sector, mediante la reflexión biblica, apoyadas por el CEDEBI (Colectivo Ecuménico de Biblistas) y Casitas Biblicas, con el objetivo de crear lazos fraternos a fin sensibilizar sobre un nuevo modelo de sociedad para que practicando el intercambio de productos  se favorezcan todos/as y se consiga el objetivo de crear una sostenibiidad justa y solidaria que alcance a la persona, la familia y la comunidad.

 

En su trabajo pastoral involucran a los niños/as a fin de que crezcan felices y con esperanza. Lucero, ánima y enseña a un grupo de niños y adultos en su sector.

 

Toda la atención se fija en la creación de mecanismos de resistencia a la luz de la Palabra para que los campesinos y campesinas tengan “vida y vida en abundancia” teniendo como instrumento la implementación de las huertas agroecológicas, trabajo que, dimensionado por la fe,  busca  crear economías solidarias más acordes con el modelo justo libre y fraternal de una comunidad que quiere crecer en humanidad como respuesta al Proyecto del Reino. Al mismo tiempo que se da el crecimiento de la conciencia, se realiza el empoderamiento del sector agrícola, para que sea el campesinado quien tome las riendas de sus decisiones rompiendo así la dependencia de gobiernos sin conciencia de bien común ni respeto por los bienes de la naturaleza.

 

Suena, grande, y ambicioso este plan de trabajo. Bien vale la pena apoyar y conocer estas experiencias…

 

No nos detengamos más, nosotras en nuestro Movimiento Asociación de Presbiteras Católicas Romanas, unidas a ARCWP (siglas en inglés) tenemos afán de llevar el mensaje que hace más de 2000 años nos fue entregado a través de nuestra patrona María de Magdala, como lo acabamos de escuchar en el Evangelio (Juan 20:1-8). Ella, después de llorar y secar sus ojos, descubriendo al Maestro resucitado, no se devuelve a mirar el sepulcro, no se entretiene recogiendo las sábanas, ni se las lleva para lavar, planchar y doblar, ni se queda oliendo los aromas que las impregnaron. Ella, sabe que ese oficio aunque necesario también la puede distraer de atender el llevar el recado a los muchachos. Las sábanas, han sido eso detalles de la sociedad y cultura que nos han desgastado por años impidiéndonos llegar a Galilea. La Galilea de los desprotegidos, donde el Maestro nos espera a todas/os para anunciar y celebrar la Buena Nueva. En ellas nos han enredado toda la vida, “que las normas, que los cánones,” “que es de potestad divina”, “que Jesús solo escogió hombres”, “la puerta cerrada”, etc. etc.

 

Nuestra misión es un asunto de conciencia que nadie nos puede impedir, Pedro nos lo recuerda: “Debemos obedecer a Dios, antes que a los hombres” Hechos 5:29.

 

Nos alegramos y aceptamos el desafío a ser portadoras del Evangelio, sin fronteras, en total inclusión, sirviendo a las comunidades católicas inclusivas, dentro de la Iglesia, al igual que los primeros cristianos quienes “acudían fielmente e íntimamente unidos al templo, en sus casas partían el pan, compartían la comida con alegría y sencillez sincera”  Hechos 2:46. AMEN.

 

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